Manifiesto
Lo estamos descifrando. Ese es el punto.
Nadie tiene esto completamente resuelto; ni nuestros estudiantes, ni nuestros profesores, ni nosotros como institución. Pero creemos que estamos haciendo las preguntas correctas, y en este momento particular de la historia, eso importa más que tener las respuestas.
La IA ya es parte de cómo trabajamos. Nuestros estudiantes la usan, nuestros profesores la usan, y pretender lo contrario sería deshonesto y un poco aburrido. Lo que realmente nos importa es la conversación de fondo: cuándo ayuda, cuándo reemplaza, cuándo agudiza el pensamiento y cuándo, silenciosamente, lo corroe. Porque la IA no es neutral. Cambia lo que producimos, cómo pensamos, cómo aprendemos y cómo desarrollamos las habilidades que nos definen.
En la Mónica Herrera, siempre hemos creído en pensar diferente, en encontrar nuestro propio camino y en afrontar los problemas con una mentalidad creativa y estratégica. En ese sentido, la IA es parte de cómo exploramos, experimentamos, enseñamos y aprendemos. Pero eso no significa que la aceptemos sin cuestionarla. El aprendizaje es un camino difícil y creemos que hay que atravesarlo por completo, no rodearlo.
Esa parte difícil importa porque es donde se forma el pensamiento crítico, donde las ideas cobran vida, donde la comunicación se vuelve intencional, donde la colaboración se vuelve real y donde nace la innovación. Estas competencias son el núcleo de lo que hacemos. Y aunque la IA puede apoyarlas, también puede desplazarlas si no prestamos suficiente atención.
Lo que concluimos es que la IA es genuinamente extraordinaria en muchas cosas, pero no puede vivir experiencias. No sabe lo que se siente ganar un "caso más chivo", comerse un sorbete de carretón a 34 grados en San Miguel o enamorarse de una idea a las 2 de la mañana y levantarse al día siguiente queriendo destrozarla en pedazos. La experiencia humana sigue siendo el material irremplazable del trabajo creativo con significado, y no hay herramienta que pueda sustituir eso.
Para nosotros, el dominio de la IA se trata de juicio. Saber cuándo fortalece tu pensamiento y cuándo empieza a reemplazarlo. Saber cómo usarla, cuándo usarla y por qué usarla. Ese criterio es el que buscamos desarrollar en todos nosotros. Este documento va a evolucionar, y tiene que hacerlo. Nos vamos a equivocar en algunas cosas, y el panorama va a cambiar más rápido de lo que a cualquiera le gustaría. Pero preferimos ser honestos sobre eso antes que pretender que tenemos una respuesta definitiva. Lo que sí tenemos son los principios rectores a los que seguimos volviendo:
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01
La creatividad es un acto fundamentalmente humano.
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02
El aprendizaje requiere esfuerzo, incertidumbre y proceso.
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03
La IA es una extensión poderosa y no neutral de nuestras capacidades, y la manera en que la usemos importa.
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04
La persona que usa la inteligencia artificial siempre tiene que saber por qué está construyendo algo.
Esta es, entonces, una invitación.
A los estudiantes: usen estas herramientas con intención, sean honestos con su proceso y resistan la tentación de intercambiar profundidad por rapidez cuando más importa.
A nuestros docentes: sigan adaptándose, abran espacio para estas conversaciones en el aula y guíen la forma en que los estudiantes piensan.
A todos nosotros: hagamos esto visible. Hablemos de cómo realmente estamos usando la IA. Cuestionémosla, pongámosla a prueba, llevémosla al límite, y reconozcamos cuándo nos ayuda a crecer y cuándo, silenciosamente, nos está quitando algo importante.
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